ARROZ: ADVIERTEN QUE LAS RETENCIONES VUELVEN INVIABLE EL CULTIVO EN EL LITORAL

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El sector arrocero arrastra problemas de competitividad por los altos costos desde 2012, que en los últimos meses se agravaron con los derechos de exportación.

El Litoral argentino es una región privilegiada para producir arroz, por la alta radiación solar y el acceso a una fuente de agua de calidad: los ríos, arroyos y acuíferos de la cuenca del río Paraná. Pero la cosecha arrocera hace años que viene estancada en 1,2 millones de toneladas, por los altos costos, y ahora los derechos de exportación están empujando a los productores y molinos a una verdadera encrucijada.

“Con retenciones, la producción directamente es inviable en lo económico porque la mejora en el tipo de cambio no compensa el aumento de las tarifas, sobre todo la electricidad, y un nuevo incremento de los costos que están dolarizados”, le aseguró a Clarín Rural Federico Gadea, presidente de la Cámara de Industriales Arroceros Argentina.

Más del 80% del arroz argentino se produce en Corrientes y Entre Ríos, cerca de localidades como Mercedes, Goya, Curuzú Cuatiá, San Salvador, Los Charrúas y Villa Elisa. El resto de la producción se reparte entre Santa Fe, Chaco y Formosa. Se estima que la cadena arrocera genera unos 20.000 empleos directos en una región en la que hay menos opciones agronómicas que en la Pampa Húmeda.

Para analizar la difícil coyuntura, la cámara arrocera hizo un estudio que calcula que las retenciones (4 pesos por tonelada) generan un margen negativo del 12% en la ecuación económica del cultivo. “Por eso estamos reclamando que directamente las saquen. Lo paradójico es que en la mesa arrocera veníamos hablando de cómo reducir costos y después se establecieron las retenciones, que llevaron la carga impositiva del cultivo a cerca del 70%, si contamos todos los impuestos, directos e indirectos, que tributamos”, insistió Gadea.

Para poner en foco lo que el cultivo representa en términos de valor agregado, el trabajo precisa que cada 1.000 hectáreas de arroz se generan 80 puestos de trabajos, contra 6 que necesita la soja. “No queremos demonizar este último cultivo, que es necesario, lo que pretendemos mostrar es que el arroz dinamiza la economía regional del Litoral en localidades que no suelen tener otra actividad”, insistió Gadea.

El arroz, además, no es un cultivo barato: requiere una inversión de unos 1.500 dólares por hectárea, según los números de la cámara. El 65% de la producción argentina se exporta a más de 30 países. “Lo increíble es que en los últimos dos años, junto al Gobierno, trabajamos para abrir nuevos destinos y ahora es más conveniente vender el arroz en el mercado interno, que ya se está saturando, lo que genera menores precios”, advirtió el presidente de la cámara de industriales arroceros.

El arroz tiene un nivel de integración importante en el país: más del 70% de la producción la concentran los molinos, que procesan y embarcan el arroz “en origen”, en los puertos sobre el río Uruguay y también en el Paraná.

El agregado de valor es un punto sensible. Cada grano de arroz debe ser procesado -por eso se genera empleo- para “descascararlo”, pulirlo y controlar el tamaño y color de cada grano (son requisitos indispensables para exportar). Y en los últimos años se sumó la producción de snacks y golosinas “saludables”, un mercado en plena expansión.

“Nosotros pedimos que el cultivo no tenga retenciones, porque no dan los números, pero si las iban a poner al menos podrían haberlas dejado en 3 pesos por tonelada porque está claro que hay valor agregado”, indicó Gadea.

La historia reciente del arroz, un cultivo que se hace en la Argentina con muy buenos rendimientos (picos de 9.000 kilos por hectárea), tecnología y manejo de punta, es un raro ejemplo de involución.

Hace 20 años se cosechaban 1,8 millones de toneladas y ahora se producen 600.000 toneladas menos. “En la región, en cambio, hay países que están creciendo rápidamente. En solo cinco años, Paraguay aumentó el área de siembra arrocera de 20.000 a 120.000 hectáreas. En condiciones favorables, la Argentina tiene potencial para producir 10 millones de toneladas de arroz, con un enorme desarrollo en toda la región”, contó Gadea.

A partir de 2012, la rentabilidad del cultivo se erosionó porque los costos subieron al ritmo de la inflación con un tipo de cambio claramente atrasado. Con el nuevo gobierno, el fuerte aumento de la tarifa de la electricidad, que representa entre un 30% y un 35% de los costos (por el uso intensivo del riego), achicó el margen y provocó protestas sobre todo entre los arroceros entrerrianos, que pagan el doble la boleta eléctrica en comparación con los correntinos y santafesinos.

Esta campaña, se proyecta que se implantarán unas 201.000 hectáreas. El área de siembra se reparté así: Corrientes, 94.000 hectáreas; Entre Ríos, 60.000 hectáreas; Santa Fe, 32.000 hectáreas; y entre Chaco y Formosa concentran unas 15.000 hectáreas más.

En Entre Ríos vienen midiendo una tendencia que preocupa y que también se replica en Corrientes y Santa Fe. En 1998 había 730 productores y ahora quedan 170, según datos de la Fundación Proarroz. (Fuente: Clarin)

22 de noviembre (Valor Local)